sábado, 4 de septiembre de 2010

Iglesia Católica tilda la Amet de represiva

elnacional.com.do
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Iglesia Católica tilda la Amet de represiva
En editorial del semanario Camino afirma que ha distorsionado su papel y que el traspaso del organismo a la Policía ha cambiado su origen
Escrito por: RICARDO RODRIGUEZ ROSA (ricardo_rguez@hotmail.com)
SANTIAGO.-   Para el semanario Camino, portavoz escrito de la Conferencia del Episcopado Dominicano, la Autoridad Metropolitana del Transporte  ha sustituido la misión de viabilizar y agilizar el tránsito vehicular con prácticas represivas que, a su juicio, en nada contribuyen a tenerlo ordenado.
En tal sentido, el periódico católico planteó la necesidad de revisar la actuación de esa institución, cuyo traspaso a la Policía  estima que desnaturalizó su origen, por lo que plantea que hay que volver a un proceso de selección de un personal con vocación democrática y civilista.
En el editorial titulado “Que la Amet ame”, correspondiente a la edición que circulará a partir de este domingo, el semanario estima que el caos en el transporte público del país es alarmante.
“Muchos extranjeros que nos visitan se asombran de ver cómo nuestras calles, carreteras y autopistas son un homenaje al desorden y al irrespeto, realidad que se acentúa con los años”, arguye.
Como ejemplo de esa afirmación, Camino resalta que “es común ver motoristas transitando por las aceras que pertenecen a los peatones, patanas carentes de luces, carros del transporte público destartalados y camiones llenos hasta el tope con cargas que son un peligro público”.
Tras insistir que el desorden en el tránsito de vehículos en el país es “un desorden  mayúsculo”, Camino es de opinión que la ciudadanía quiere protección “porque las calles son selvas en donde predomina el más fuerte, lo que venimos arrastrando por décadas”.
El vocero escrito de la Iglesia Católica recuerda que, cuando el 10 de septiembre de 1997, el presidente Leonel Fernández creó mediante decreto la Amet, la situación del tránsito comenzó a cambiar, sobre todo en las ciudades, donde había agentes de la institución.
“Estábamos en presencia de un cuerpo especializado para lograr poner el orden, sin caer en excesos, atropellos, abusos, prepotencia, arrogancia y la falta de respeto por la vida”, rememora.